En este artículo
- Cómo funciona la limpieza pirolítica
- Cómo funciona la limpieza hidrolítica
- Ventajas e inconvenientes
- ¿Para quién merece la pena un pirolítico?
- Otros aspectos a tener en cuenta
Cómo funciona la limpieza pirolítica
Un horno pirolítico tiene un programa de autolimpieza que eleva la temperatura interior hasta alrededor de 500 °C. A esa temperatura, la grasa y los restos de comida se reducen a ceniza, que después se retira fácilmente con un paño húmedo.
Durante el ciclo, que suele durar entre una y tres horas según el nivel de suciedad, la puerta queda bloqueada por seguridad. Estos hornos cuentan con un mayor aislamiento para soportar esas temperaturas.
Cómo funciona la limpieza hidrolítica
La limpieza hidrolítica o por vapor consiste en poner agua, a veces con un poco de detergente, en la base del horno y activar un programa a baja temperatura. El vapor ablanda la suciedad para retirarla después a mano.
Es un sistema más rápido y que consume menos energía por ciclo, pero resulta menos eficaz con la grasa muy incrustada y requiere más trabajo manual.
Ventajas e inconvenientes
El horno pirolítico es el que menos esfuerzo exige: la limpieza es prácticamente automática y deja el interior muy limpio. Como contrapartida, suele tener un precio inicial más alto y cada ciclo de pirólisis consume energía.
El hidrolítico es más económico y su limpieza consume poco, pero es menos eficaz con la suciedad difícil. Los hornos con esmaltes de fácil limpieza son una alternativa intermedia para un uso moderado.
¿Para quién merece la pena un pirolítico?
Si usas el horno con frecuencia, preparas asados, gratinados o recetas que salpican grasa, o simplemente quieres olvidarte de frotar, el horno pirolítico compensa claramente.
Si lo usas de forma ocasional, sobre todo para calentar o para recetas que ensucian poco, un horno con limpieza hidrolítica o esmalte de fácil limpieza puede ser suficiente.
Otros aspectos a tener en cuenta
Revisa la capacidad en litros, las funciones de cocción (aire caliente, grill, vapor), la clase energética y las medidas de encastre. La mayoría de hornos integrables están pensados para huecos de 60 cm.
Las guías telescópicas facilitan sacar las bandejas y los programas automáticos o la sonda térmica ayudan a obtener resultados precisos.


