En este artículo
- La diferencia está en los cubiertos
- Cuándo elegir un lavavajillas de 45 cm
- Cuándo elegir un lavavajillas de 60 cm
- Integrable, encastrable o libre instalación
- Consumo, ruido y programas
La diferencia está en los cubiertos
El ancho de un lavavajillas determina cuánta vajilla admite por ciclo, que se expresa en "cubiertos". Un cubierto estándar incluye varios platos, un vaso, una taza y los cubiertos de una persona para una comida.
Los lavavajillas de 60 cm suelen admitir entre 12 y 16 cubiertos. Los de 45 cm, llamados también compactos o estrechos, rondan los 9 o 10 cubiertos.
Cuándo elegir un lavavajillas de 45 cm
Un lavavajillas de 45 cm es una buena opción si vivís una o dos personas, si la cocina es pequeña o si solo dispones de un hueco estrecho entre muebles.
Ten en cuenta que en los modelos estrechos las bandejas son más pequeñas y pueden costar más de cargar ollas, sartenes o bandejas de horno grandes.
Cuándo elegir un lavavajillas de 60 cm
Para familias de tres o más personas, o si cocinas a menudo y usas recipientes grandes, el lavavajillas de 60 cm es la elección más práctica. Permite poner menos lavados y suele ofrecer una tercera bandeja para cubiertos que libera espacio abajo.
Por eficiencia, es mejor poner un lavavajillas lleno que varios a media carga, así que no conviene quedarse corto de capacidad.
Integrable, encastrable o libre instalación
El lavavajillas integrable queda totalmente oculto tras una puerta del mueble de cocina. El encastrable se instala bajo la encimera pero deja visible el panel de mandos. El de libre instalación tiene acabado propio y puede colocarse en cualquier hueco.
Si sustituyes un modelo integrable, mide el hueco y comprueba la altura disponible bajo la encimera, ya que puede variar según el zócalo de tus muebles.
Consumo, ruido y programas
La etiqueta energética indica el consumo por cada 100 ciclos en programa eco. Compara también el nivel de ruido en decibelios: por debajo de unos 45 dB el lavavajillas resulta muy silencioso, algo importante en cocinas abiertas.
Programas como el rápido, el intensivo para ollas o el de media carga, y funciones como la apertura automática de la puerta al final del ciclo para mejorar el secado, aportan comodidad en el día a día.


